Durante muchas décadas, en el
Sureste de España hemos explotado (y aún seguimos haciéndolo) de forma
paradigmáticamente insostenible nuestros escasos recursos hídricos, tanto
superficiales como subterráneos. Se trataba de satisfacer una demanda necesaria
para alcanzar un nivel de vida satisfactorio, en términos sobre todo
socioeconómicos, muy ligado sobre todo al principal consumidor, la agricultura
más rentable. En Murcia, poder regar es la diferencia entre la subsistencia y
cierto desahogo.
Ahora corren otros tiempos, pues
empezamos a alcanzar límites que afectan a nuestra propia supervivencia y
calidad de vida. Son tiempos para el desarrollo sostenible, la eficiencia
ambiental, la conservación y explotación sostenible de los recursos agrarios y
la biodiversidad. En definitiva, para vivir mejor gastando menos, pues se puede
hacer con inteligencia, tesón y mucho diálogo.
Recientemente, el blog Los pies en la Tierra de Miguel Ángel
Ruiz (periodista del diario La
Verdad) anunció que “El Tribunal Supremo resucita el ríoMula”. En efecto, dicho Tribunal obliga
a cerrar el pozo de los regantes que secó el nacimiento en 1994. Es muy
posible predecir, dicen los expertos, que el agua brotará antes de un año en su
fuente original.
La noticia tiene en realidad no
una, sino dos caras positivas, para
el medio ambiente (luego veremos otra faceta de la cuestión). Resucitará un río
(un tramo del mismo) que ha estado seco décadas y ha sido declarado como
Lugar de Importancia Comunitaria de la Red
Natura 2000.
¡¡Por fin una alegría en la casa del ambientalista!!
Sin embargo, el verdadero notición es que la recuperación del acuífero, una vez cortada
la ‘sangría’ del pozo del Corral de Comba, puede ser cuestión de tan sólo unos
meses, según el experto Francisco Turrión, hidrogeólogo de la Confederación
Hidrográfica.
A lo que parece, al menos, los
regantes de Mula que han aprovechado estos recursos para mantener su Huerta (en
una parte importante de tipo tradicional) parecen haber realizado una
explotación sostenible del acuífero. En efecto, de haber practicado la minería del agua (= eufemismo de la
explotación salvaje hasta el agotamiento del acuífero defendida por algunas lumbreras -y nunca peor dicho- de la
hidrología murciana) no podríamos asistir al milagro en tan poco tiempo.
La tercera buena noticia no es
para el medio ambiente sino para la democracia, pues aunque sea mucho tiempo
después de la apertura a lo que parece “amañada” del pozo, y dejando intuir las
vergüenzas ocultas de alguna institución casi centenaria, el Poder Judicial
actúa y sentencia. Ciérrese.
En la empresa que tengo el honor
de dirigir (AMBIENTAL S.L.) y cuya trayectoria se remonta al año 1985, esta
problemática hídrica no nos es ajena desde el punto de vista profesional. En
efecto, en el año 1989, la
Comunidad de Regantes de Mula -ahora abocada al obligado
cierre del controvertido pozo-, confió en nosotros para la redacción (por
requerirlo ya entonces la Ley
de Aguas) del Estudio de Impacto Ambiental de un proyecto para derivar por una
conducción artificial los caudales extraídos de otro pozo denominado El
Pradillo, evitando su paso por el río Mula y las consiguientes pérdidas por
filtraciones, que a la postre era la razón de ser de la inversión.
Mis antecesores en la empresa en
aquella época (yo me incorporé justo unos meses después) hicieron creo un
trabajo bastante digno y esforzado para los conocimientos y recursos
disponibles en aquella época. Por otro lado, puedo entender también el disgusto
de los ecologistas locales, que con todo su derecho y por razones ambientales y
quizá localistas (pues el beneficio era para Mula y el perjuicio para la vecina
Bullas), no recibieron con simpatía ni nuestro trabajo ni la explotación de sondeos en su término.
He tenido la curiosidad de
revisar el Estudio en un papel aquejado por el paso del tiempo, y además de confirmar
el interés que pusieron sus redactores por mejorar ambientalmente todo lo
posible las decisiones ya tomadas por la Comunidad de Regantes y la Comunidad Autónoma que lo financiaba todo, me ha sorprendido
comprobar que, en realidad, no se estudiaba para nada la afección de El
Pradillo al acuífero, pues el sondeo era muy anterior. El trabajó se limitó a
valorar los efectos ecológicos del desvío del agua del sondeo que antes
circulaba por el río, así como la afección de la construcción de la propia
conducción en paralelo a la ribera.
Afortunadamente, parece ser que
El Pradillo tuvo relativamente poco que ver (aunque no está cuantificado) con
la desaparición total de las fuentes del río Mula, pues está mucho más alejado
de las Fuentes del río, todo ello según la documentada opinión de Francisco
Turrión, autor del gráfico adjunto.
En la documentación que he podido
manejar para redactar este artículo, no he podido comprobar (ni lo contrario) que a la
explotación del pozo del Corral de la
Comba se le pidiera por la Confederación el
mismo Estudio de Impacto que al desvío de caudales del sondeo Pradillo, si no
incluso con más motivo, pues ya se sabía entonces del riesgo de afectar
severamente al nacimiento del río. Quizás pudiera aclarar esta cuestión quien
entonces lideraba los regantes de Mula y luego de todo el Trasvase, pero ni él
ni su actual sucesor han querido hablar para el Diario La Verdad. Quizá nuestras
Comunidades de Regantes vayan necesitando un relevo generacional en liderazgos
que asuman los nuevos retos en la gestión de las huertas murcianas.



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