Artículo original en inglés publicado en TNYT
El oro se encuentra en la región Krumovgrad, parte de la la Red Natura 2000, la red de áreas ambientalmente sensibles protegidas por la Unión Europea. De las 191 especies de aves en Bulgaria, el 46% se encuentran aquí, así como la mitad de las especies de reptiles, anfibios y mamíferos. El depósito previsto de residuos mineros – hasta 14,6 millones de toneladas de roca estéril y 7,2 millones de toneladas de relaves se acumularía a unos 150 pasos del río, en los nueve años de vida de la mina.
En el borde de Europa, en el sureste de Bulgaria, los campos de tabaco han sido cosechados. Rebaños de ovejas deambulan por las colinas al cuidado de pastores y perros peludos. A lo lejos, el muecín llama a los fieles a la oración.
Cuarenta y cinco años de régimen comunista, y 20 de ensayo para volver a crear una economía de mercado han tenido poco efecto allí, donde los turcos étnicos y los pomaks son mayoría en una comunidad de serena dignidad, vestigio del Imperio Otomano. Las jornadas comienzan al amanecer y terminan a la puesta del sol, la pobreza es un compañero diario, envuelto en el humo de los cigarrillos enrollados a mano y charlas en turco.
Pero el cambio está llegando, y muchos aquí consideran que no va a ser para mejor. Estimulada por la creciente demanda mundial de oro, una compañía minera canadiense, Dundee Precious Metals y su filial búlgara, Balkan Mineral & Mining, proyectan una gran mina a cielo abierto cerca de esta ciudad, que está cerca de la frontera griega y a cuatro horas en carro al sureste de la capital,Sofía.
El proyecto ha estado envuelto en controversia social y ambiental desde el principio, pero este 2011, el gobierno búlgaro concedió a la compañía una licencia provisional, ignorando la feroz oposición de la comunidad.
“La mina va a destruir nuestro medio de vida”, dice Ahmed Ahmed, un pastor de 64 años de la aldea de Dazhdovnik, como su rebaño pastoreado cerca del sitio de la pretendida mina.
Su vecino Shukria Mehmed remarca: “simplemente no necesitamos la mina. Ya tenemos todo lo que necesitamos.”
El pretendido yacimiento minero, en la cima de una colina Ada Tepe, se encuentra a las afueras de Krumovgrad, un pueblo de unas 6.000 personas. La mina a cielo se explotaría cerca de más de una docena de otros asentamientos colindantes con terrenos agrícolas y pastizales.
Balkan Mineral & Mining ha asegurado repetidamente a los residentes locales que no habría efectos adversos graves para su salud y el medio ambiente regional. Y el gobierno central está convencido de que la mina traería riqueza a la zona y el país en su conjunto. Pero la mayoría de la gente de aquí no está convencida y es abiertamente hostil a cualquier actividad minera a gran escala.
A diferencia de otras áreas en las montañas Ródope, que soportaron intensa minería e industrialización bajo el comunismo y hoy en día llevan las cicatrices de la destrucción del medio ambiente, el paisaje de la colina Ada Tepe sigue siendo sorprendentemente virgen.
Gran parte de la región Krumovgrad conforma la red Natura 2000, la red de áreas ambientalmente sensibles protegidas por la Unión Europea. De las 191 especies de aves en Bulgaria, el 46 por ciento se encuentran aquí, así como la mitad de las especies de reptiles, anfibios y mamíferos.
El cultivo del tabaco a pequeña escala ha sido una ocupación tradicional, con los que se manufactura muchas de las principales marcas de cigarrillos. El pastoreo de ganado es también muy popular, la producción de hortalizas, el cultivo de hierbas medicinales y la apicultura son otras de las ocupaciones con las que se ganan la vida. Hay también una pequeña fábrica de zapatos.
Sin embargo, la región está lejos de prosperar. La tasa de desempleo es oficialmente alrededor del 13 por ciento, y la producción de tabaco se ha reducido drásticamente con la pérdida de los subsidios del gobierno. Muchas familias apenas logran llegar a fin de mes.
La compañía minera dice que puede ayudar a revertir esta situación, otorgando 300 puestos de trabajo en la fase de implementación y 230 durante la explotación de la mina. Además, se ha comprometido a crear un fondo municipal para proyectos de infraestructura y un fondo de inversión para apoyar a las pequeñas y medianas empresas.
“Hay factores económicos que no pueden ser ignorados”, dice Alex, Néstor, alto funcionario de Dundee Precious Metals y vicepresidente de la Cámara Minera de Bulgaria. “Una gran inversión como la nuestra, elevará el nivel de vida en todo el municipio y hará girar la rueda. Debe haber un cambio de pensamiento, de lo contrario, la región seguirá siendo pobre.”…”Los argumentos en contra de nosotros son débiles”, añadió, “se basan en la emoción y en miedos irracionales.”
Existe más que sólo emoción, sin embargo. La contaminación potencial de los escasos recursos hídricos de la zona es la principal causa de preocupación entre los residentes. De acuerdo a las entrevistas con varios agricultores, la perforación extensa durante la exploración ha secado los pozos locales o enturbia el agua. Danko Zhelev, el gerente de exploración de Balkan Mineral & Mining y geólogo responsable del proyecto, atribuye lllla falta de agua al clima seco y muy caluroso de los últimos años.
El clima, con veranos calurosos e inviernos suaves del Mediterráneo, caracteriza la región y debe tenerse muy en cuenta. El río Krumovitsa, que abastece a una gran parte del agua para beber y para riego en Krumovgrad, se seca en los meses de verano, dejando al descubierto su lecho de grava. El proyecto minero, que produce concentrado de oro a través de un proceso de trituración, molienda y flotación, exige el uso de grandes cantidades de agua que podrían agotar los recursos.
Y el depósito previsto de residuos mineros – hasta 14,6 millones de toneladas de roca estéril y 7,2 millones de toneladas de relaves se acumularía a unos 150 pasos del río, en los nueve años de vida de la mina.
“Nuestro verdadero tesoro no es el oro, es el agua”, dice Usein Usein, de 50 años, propietario de una cafetería popular en Krumovgrad, donde el proyecto minero es un tema constante de discusión. “¿Cómo voy a ver a mis nietos cuando se hallan envenenado sus vidas?”
Incluso los pocos residentes que apoyan el proyecto, con la esperanza de un auge económico, tienen sus reservas.
“Creo que sería bueno tener un gran empleador en la región”, dijo Plakan Mehmed, de 38 años. “Por otro lado, no me fío de que las instituciones búlgaras podría proporcionar el control necesario.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario